Dos camiones descargando de noche junto a una balsa

Novela negra · Thriller ambiental

El último viernes
de Sofía

Jesús Cobos Tubilla

«El pasado no se queda en el fondo del mar.
Se queda en lo que dejamos en la superficie.»

La historia

«El agua bajaba roja hasta la orilla. Roja, te digo. Nos bañábamos igual, qué sabíamos.»

Sofía Valdés se ganaba la vida fotografiando bodas, comuniones y pisos en venta, pero lo suyo era el mar, y fue un verano, buceando en la cala a la que bajaba desde niña, cuando vio en el fondo algo que no tenía por qué estar allí. Cualquier otro día lo habría fotografiado y habría seguido nadando; aquel día preguntó qué era, y fue la pregunta, y no la fotografía, la que tardó once meses en matarla.

La sacaron del agua en esa misma cala, una madrugada de agosto, y el caso se cerró como accidente con la misma rapidez con que le devolvieron a su hermana la bolsa de efectos personales: dentro estaba todo menos la cámara, el teléfono y el cuaderno, y a nadie le pareció que eso significara nada.

Le habría parecido raro a Julián Aranda, que se había pasado veinte años haciendo esa clase de preguntas, pero a Julián hacía cinco años que lo habían echado del oficio con una campaña de la que no quedó ni una línea por escrito, y desde entonces cubría fútbol juvenil los domingos por treinta euros y firmaba las crónicas con un nombre que no era el suyo. Y fue a él, y no a la policía, a quien un desconocido dejó bajo la puerta un sobre sin remite: dentro estaba Sofía muerta, fotografiada cuando el cadáver aún no tenía nombre en ningún atestado.

Lo que ella vio sigue en el fondo del mar, a la vista de cualquiera. En ningún papel consta que exista.

Sofía buceando sobre la pradera de posidonia
  • «Gente que sale a andar con fiambrera no salta acantilados.»

  • «El vertido más grande del Mediterráneo no lo escondió nadie. Se hizo a la vista de todos.»

  • «Conteste lo que sabe. Lo que entiende, se lo guarda.»

Un fragmento

El ventilador del techo giraba sin mover el aire. A las dos de la tarde, el apartamento de la calle Mayor olía a polvo caliente, facturas abiertas y café rehecho.

Julián Aranda llevaba una hora corrigiendo la nota de prensa de una clínica dental que publicaría otro con su firma. Era el tipo de trabajo que le quedaba cinco años después de La planta a medida: ciento veinte euros, pago a treinta días y ninguna pregunta.

El golpe en la puerta sonó una sola vez. No fue el timbre. Fue un nudillo contra la madera y, enseguida, pasos bajando la escalera.

Cuando abrió no había nadie. En el suelo, pegado al umbral, encontró un sobre crema sin remitente. Papel grueso, demasiado bueno para una factura. Lo llevó a la mesa y lo abrió con el dedo.

Dentro había una fotografía pequeña, casi una Polaroid. Una cala de roca oscura, el mar azul negro y, entre dos piedras, algo blanco que al principio podía ser espuma. Al segundo vistazo, no.

— Capítulo 1 · El calor de la verdad

Escenas

Sofía analiza una tira reactiva en la cocina de noche
Laboratorio: entrega de muestras de agua
Vertido nocturno de residuos fotografiado desde la oscuridad
Cala: niña junto a un círculo de piedras; un hombre observa
Palmeral: un hombre toma muestras o fotos
Mateo ante la máquina de escribir
Salón de actos: proyección de un mapa ante el público
Julián interroga a un testigo en el paisaje minero

El autor

Ilustración del despacho de Julián Aranda

Jesús Cobos Tubilla conoce el terreno que pisa esta novela: Cartagena, la Sierra Minera, el litoral entre Cabo de Palos y Calblanque, y los papeles que hay detrás de cada paisaje.

El último viernes de Sofía es su primera novela: un thriller de investigación periodística y crimen ambiental sobre lo que cuesta contar la verdad en una comarca que aprendió a vivir de espaldas a ella.

La novela se mueve entre dos planos que se cruzan sin tregua: el fondo marino —donde una fotógrafa encuentra algo que no debía estar allí— y los despachos, redacciones y juzgados donde se decide quién mira hacia otro lado. Once meses de investigación, una cala de roca oscura y una pregunta que nadie quiere responder: qué pasó el último viernes de Sofía.

— Foto/biografía del autor: PENDIENTE

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Portada de El último viernes de Sofía
~420 páginas Rústica · 15 × 23 cm ISBN: pendiente

Precio de lanzamiento: pendiente